domingo, 7 de febrero de 2010

Al que le caiga el guante que se lo plante, al que no…cate que no lo vi!


Corro el riesgo de parecer monotemática, pero es una licencia que me voy a permitir como anticipo de la celebración de mi cumpleaños en marzo. La conocida escritora norteamericana Susan Sontag dice que el miedo a envejecer nace del reconocimiento de que uno no está viviendo la vida que desea y que ocurre cuando se tiene la sensación de estar usando mal el presente. Pues en mi prolijo universo femenino no pude encontrar una mejor razón para liberarme de la conmoción que me produce el inexorable paso del tiempo. Así que tengo que reconocer que este argumento ha sido un maravilloso paliativo para esta tara mental tercermundista, entre muchas razones porque me obliga a evaluar mi vida y a tomar conciencia de que cada instante podría ser el último. Pero, aunque el balance sea positivo, no puedo borrar del calendario esos días en que mis hormonas hacen fiesta “todavía y gracias a Dios” y le miento sobre mi edad a algún incauto que me la pregunte, porque sé que no me puede sacar las cuentas. Esto para no robarle la razón a Oscar Wilde quién sentencia que una mujer que revela su edad no es digna de confianza, ni a las queridas tías de Colombia Tola y Maruja, que no dicen cuantos años tienen ni aunque les arrimen una moto sierra a la cara.

Este no es un temor infundado, ya que en una sociedad que le rinde culto a la juventud y a la belleza, la sabiduría y la experiencia no son precisamente populares . A pesar de esto, la mayoría de las mujeres sabemos guardar de modo natural un comportamiento que le hace justicia a nuestra edad cronológica, a la vida que hemos elegido y a la palabra que hemos empeñado. En el caso contrario, no puede existir un ejemplo que ilustre mejor el patetismo.

Sin embargo me causa curiosidad la descarada metamorfosis de muchos señores, que con el paso de los años parecen caer en una súbita idealización de la juventud que les hace retoñar las plumas de la adolescencia, convirtiéndolos en individuos inseguros e incapaces de vivir a plenitud el mejor momento de su existencia. Me cuesta entender cómo, cuando un hombre ha conseguido encarrilar su vida, establecerse profesionalmente, cuando ha resuelto problemas básicos de supervivencia, criado y educado hijos y le ha jurado amor eterno a la mujer de su vida, cuando ha logrado amueblar su pensamiento con una ideología y una visión determinada del mundo y conoce el sabor del triunfo y el fracaso, lo que le ha permitido tomar decisiones trascendentales; desajusta sus deseos de su realidad y se devuelve al pasado en búsqueda de un tiempo perdido o por lo menos añorado, para rescatar su mancebía entre los brazos de alguna doncella generalmente bruta, barata y con complejo de Electra.

4 comentarios:

  1. Adiós A Los Miedos
    "La emoción más antigua e intensa de la humanidad es el miedo. Y el más antiguo e intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido" H.P. Lovecraft Invierno de 1972"

    He abierto de par en par,
    las puertas y ventanas de la casa,
    he borrado de sus paredes,
    el color de la soledad,
    la jaula ya no es jaula,...
    la transformo la libertad,
    me enseño,
    la formula de conjurar,
    y derrotar los miedos,
    ¿Que son los miedos?
    mejor dicho que eran.

    ¿Pregunto yo?
    de lo que eran, puedo constatar,
    temor y sombra,
    pero solo una parte,
    no la totalidad.
    De lo que son de ahora
    en adelante prefiero pensar,
    que solo son pasado.

    Cada uno a su manera es su propia jaula,
    aunque este, amarrado,
    enjaulado o prisionero,
    en el fondo de la conciencia y del espíritu
    es su propia cárcel o su propia libertad.

    El miedo se fue al carajo,
    a dormir con el pasado,
    vive el presente,
    haz de tu futuro un mundo nuevo,
    escoge tú los colores.


    Pero ten a mano un borrador para tintas indelebles,
    por si se le ocurre regresar a alguno de ellos.

    Víctor Rincones O.

    Se me está volviendo costumbre comentar tus notas con un poema,el miedo a la vejez,y la soledad,nos hace, consignar nuestras esperanzas de vida, en el sofísma y espejismo que citas: "alguna doncella generalmente bruta, barata y con complejo de Electra". Abrazos Amiga Linda, que envejezca el cuerpo, cuando sea necesario e inevitable, el espiritú, mantenlo con la misma frescura y jovialidad que te caracteriza pero con conciencia plena de las limitaciones que la vejez entraña .

    Abrazos Sublimes

    Victor Rincones O.

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  2. Norida:
    Felicitaciones por este espacio, donde dejas tu marca, posiblemente la marca que tus admiradores no pueden ver en la pantalla.
    Para ser una "novata" como lo dices tu (no yo) lo hace smuy bien!
    Luz Dary Jimenez

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  3. También me gustó esta entrada. Yo me preocupaba mucho por el paso del tiempo. Aunque todavía me preocupa un poco, me alegra mucho la sabiduría y la tranquilidad que llega después de los 30 y la pienso disfrutar.

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  4. Ha sido una grata sorpresa encontrarme este blog, comparto contigo la pasión por las tablas y la emoción de escribir. ¡Excelente!

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